EL "MONSTRUO" PERFECTO

Matar para vivir.
Matar para sobrevivir.
Engendrar vida a la par que se genera muerte.
Parasito.
Virus.
Cáncer.
El eterno sobreviviente.
Matar por placer.
Sin culpas.
Matar solo por el placer de destruir.
Es ese otro que no admite ninguna tolerancia.
Es el “extraño”.
Es lo extraño de nosotros mismos.
Es ese.
El viejo.
El del viejo “estilo siniestro”.
El voraz.
“la pija dentada”
“la corrección interna”
El flujo de la muerte.
Es ese.
No el puto domesticado del cuarto capitulo de la saga.
La palabra “monstruo” le sienta perfectamente.
Monstruo: ser cuya forma distinta difiere de los demás de su especie.
Es nada más que una cuestión de forma.
Somos lo mismo.
Solo nos falta copular.
Es eso que aborrecemos de nosotros mismos.
Eso que ni siquiera toleran los próceres del “pensamiento políticamente correcto”.
Es ese mas allá de nuestra imagen reflejada en el espejo.
Es la negación del mal.
Es la doble negación de la encarnación del más.
“es lo que es” como aquel que fue hace mucho tiempo.
“esta en su naturaleza”
Son solo matices lo que nos separan de el sin alejarnos.
Son nuestros rivales en la cúspide de la cadena alimenticia.
Es nuestra cara. Sin mascaras, sin caretas.
Es “Alien”.
O somos nosotros.












