TROTSKY ARTIMAÑERO, CAPITULO 7
Para tanto bolche perdido tras la caída del muro y el "auto envaselinamiento" del "socialismo real", para tanto trosco desvariado por no encontrar una "sigla" proletaria para su agrupación, para tanto "zurdaje" extraviado, para todos los que no saben si los "Los manuscritos de 1844" le corresponden al Marx viejo o al joven, para toda la periferia izquierdista del mundo, El Clande viene a arrojar un poco de luz y señalarles cual es el camino a seguir.
Para ello, saca de su arcón, cual mago que saca un conejito defecando de su galera, el "inmemorable" cuento del "bardo del país colonia", Manuel Marques, titulado "Trotsky Artimañero", y te lo entrega al viejo y siniestro estilo del folletín.
Hoy te damos el capítulo 3 como para que vayas teniendo.
"¡visitantes del blog del Clande, uníos!"
Capitulo 7
PILUSO - "DVOEVLASTIE" - FIN DE FIESTA
- - ¿Te acordas portu de ese personaje que hacia el negro Olmedo, el Capitán Piluso?
- - Mas bien. "¡Piluso, Coquito,... a tomar la leche!", un clásico de las tardes argentas.
- - Si supieras de donde saca el muy guacho la idea, te queres matar.
- - ¿?
Después de lo de la canchita, de que los delegados que mandamos a "Pedro Rojo" (Petrogrado), de las manifestaciones de poder que venían haciendo los bolches en las cercanías de la ciudad, se decidió llamar a una asamblea genera en la Plaza del Ancla.
Es primero de marzo. Todos saben que como viene la mano, si nos vamos a poner de putas con el "palacio de Invierno" lo menos que podemos hacer es decidirlo entre todos. Y en verdad, ese mediodía estabamos todos en la plaza. Seriamos como unas 15.000 personas. Una mezcla de marineros, soldados, obreros y algunos campesinos que habían vuelto a la ciudad después de ver arrasado sus tierras por las granjas colectivas del putisimo Trotsky.
La asamblea era en si misma un desafío al poder central. Lenin tenia pánico de que Kronstadt le explotase en las manos mientras intentaba las nuevas reformas económicas. Así que la plano mayor del partido estaba en pleno. Kalinin, Kuzmin, Vasiliev, estaban todos. Los burócratas, los "abotinados" y los "perros" de la cheka andaban por los alrededores de la plaza tratando de meter miedo. Lo que los muy boludos no sabían es que solo generaban mas calentura entre la gente.
Murphy y el gordo Petrichenko estaban como locos. Tomaban reiteradamente la palabra proponiendo que el soviet de Kronstadt se volviese el garante de la vieja consigan "todo el poder a los soviets" y que exigiese elecciones libre, el fin de los comisariatos y las requisiciones de alimentos.
Con el brigadier recorríamos la plaza testeando ambientes y disposiciones. "La joya de la revolución" ardía.
El miedo a que la ciudad se parase de manos contra "la dictadura del partido", que se constituyese en un "dvoevlastie" o "poder dual", les hacia fruncir el culo a la bolchecracia.
Kalinin se sube al estrado y toma la palabra. Después de santificar a los próceres del octubre rojo se larga con una catarata de ofensas a los habitantes de Kronstadt, y entre abucheos y gritos de desaprobación, no tiene mejor idea de decir, "todo lo expuesto en el manifiesto del Petropavlovsk esta mas cerca del pensamiento Blanco que de los inmortales ideales de Lenin y el camarada Trotsky".
Ahí Novikov, contramaestre del acorazado Petropavlovsk, los agarra de una manga, lo tira al suelo y le grita "nosotros sabemos lo que decimos y lo que necesitamos. Vos, viejo de mierda, ándate a tu casa a cuidar a la puta de tu mujer". Petrichenko, parado en una silla empezó a gritar, "por un Kronstadt sin comisarios", "por la restitución de los soviets", "camaradas, votemos la creación de un Comité Revolucionario provisional".
Ahí veo que a la tarima se había subido un tipo que parecía ser una marinero, o que por lo menos llevaba la ropa de los marineros de la flota mercante del Norte, una camiseta rayada, un pantalón de lana blanco y un gorrito al mejor estilo Guiligan.
El tipo habla claro y pausado. La plaza va haciendo silencio y es como que se ensimisma al escucharlo. Con el brigadier miramos caras y oímos comentarios. Él, con ese olfato fino que tienen los "gauchos", percibe que algo anda mal y se fue acercando de poco a la tarima.
El marinero cuenta las glorias de la revolución y de la pelea contra los blancos, de los sacrificios del pueblo y de la grandeza de Kronstadt. La gente los sigue y asiente con la cabeza. De a poco va enroscando el discurso hasta que se manda con, "es valiosa su preocupación por la vuelta al ideario revolucionario, pero tengan en cuenta algo, el pueblo trabajador ha matado siempre a los traidores a la causa y continuara haciéndolo, así que guardan con lo que hacen".
Ahí el brigadier lo mira bien, y a pesar de que esta afeitado y sin anteojos, se da cuenta que es el mismísimo Trotsky en persona.
"PILUSO hijo de mil putas", le grita ("pilvozu", que quiere decir "sorete" en ruso, es en realidad lo que le quiere gritar). "Que carajo haces acá" continua.
En eso el gordo ya se le esta yendo encima al mismo momento que los de la cheka se abalanzan contra el estrado.
Piluso - Trotsky se tira de la tarima y empieza a correr entre la gente amparado en sus esbirros. Se arma un quilombo infernal. El pueblo entra a cagarse a trompadas con los guardias rojos y el irlandés acierta a ultimo momento a pegarle una patada el culo al "padrecito de la revolución".
Rengueando se escapa con lo mejor del "ejercito rojo" corriendo atrás de él.
Al verlo así la plaza es una fiesta.
El griterío apenas deja escuchar las ultimas palabras de "piluso", "los vamos a hacer mierda".
Con Blair nos miramos y pensamos.
La fiesta empezó.
Y también empezó el "fin de la fiesta".
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Autor: Anónimo
¡¡ viva TROTSKY ¡¡¡¡¡
Fecha: 13/11/2007 19:47.












