TROTSKY ARTIMAÑERO, CAPITULO FINAL

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Capitulo final

 

BOMBEANDO - "TIRALA ACA" - FINAL

 

El entretiempo se nos va para todos en tratar de recuperarnos, de poder tomar un poco de aire para encarar lo que resta del partido.

Para todos menos para Trotsky.

Ni bien toca el silbato sale disparado par una carpa que esta montada a unos metros de la cancha. Ahí se prende desesperadamente al telégrafo.

Del otro lado de la línea esta el mismísimo Lenin.

"¿Qué mierda hacemos?", le grita Trotsky, y le moribundo le contesta, "hagas lo que hagas, el partido hay que ganarlo".

En nuestro equipo el Gordo Petrichenko esta fusilado. Que mas le podemos pedir al gordo jugo todo.

Solamente tenemos un cambio y hay que hacerlo. Es el pibe "Diosko", un chechenio de unos 17 años que se gana la vida haciendo jueguito con una pelota de trapo en la Plaza del Ancla.

El pibe entra y anda a la deriva por la cancha, al igual que ambos equipos durante todo el segundo tiempo.

Nadie daba mas, y aunque el empate no le servia a ninguno, los dos lo hubiesen firmado sin mirar.

Solo hay una persona que se va poniendo loco y más loco a medida que el reloj corre. Es el puto de Trotsky.

Van como tres minutos de alargue cuando el viejo Blair se da cuenta que el partido no va a terminar hasta que los "rosas" se queden con el partido. Lo llama al Brigadier y le dice "hay que colgar la pelota... sin pelota el partido esta liquidado". Pero la muy puta deja de estar en nuestros pies. Ahora son los rosas los que nos están cagando a baile y ni siquiera nos la dejan tocar.

A los seis minutos de descuento un jugador de los rosas recibe la pelota más o menos a dos metros de la línea del área. Cuando la va a pisar, el muy boludo se patina y se cae. Un pitazo cruza el aire helado de Kronstadt.

Cuando levantamos la vista, lo vemos a Trotsky corriendo desde la mitad de la cancha, señalando con su mano derecha el punto penal. El pitazo se diluye justo en el mismo momento que los soldados que nos rodean cargan sus armas y nos apuntan. Ni amagar una protesta pudimos.

Trotsky agarra la pelota y se la entrega a su favorito mientras le dice, (tan fuerte como para que todos podamos oírlo), "hacelos mierda".

El muy putito toma la pelota entre las manos, lee lo que blair le había escrito, eso de "SOVIET O MUERTE", le echa un escupitajo y borra la palabra "SOVIET", y le muestra al irlandés lo que queda, "MUERTE". El irlandés, haciéndose el boludo se agarra los huevos y le señala el palo izquierdo del arco. "tirala acá putin" le dice.

El rosa pone la pelota en el punto del penal y toma una carrera de cómo diez pasos. Como para matarlo. Arranca y se le va encima a la pelota. Se le va muy derecho, casi sin ángulo. Se le va y saca un terrible derechazo. Fuerte, fortísimo. El irlandés se tira a la izquierda, pero la pelota sin dirección le pega en las piernas que estaban casi colgadas del medio del arco. Le pega en la rodilla. Mejor dicho, le rebota en la rodilla y sale haciendo una parábola por arriba de la cabeza de todos los que estábamos parados en el borde del área.

La globa vuela y cae como una piedra en el pecho del chechenio.

El pibe la duerme.

La pisa de zurda, gira y arranca para el arco rosa.

Sale un defensor, se va por afuera. Sale otro, ahora se va para adentro, otro y otro. El brigadier le va a lado. Es un escolta de lujo. Es un espectador de lujo. El "Diosko" se mete en el área y ve venirse encima al brutal arquero rosa y al ultimo defensor. Lo van cortar. Le van a cortar las piernas. Lo van a matar. Pero el chechenio amaga patear, el guardameta se come el amague y queda desairado, el pibe entonces la toca con la punta del botín y la manda a dormir a la red.

Ahí se arma un quibombo bárbaro.

Nosotros festejamos, los rosas putean, Trotsky no sabe que hacer.

El que si sabe que hacer es el Brigadier. Corre, se mete en el arco rival, agarra la pelota, se la mete debajo del brazo, entra a gambetear gente como si fuese un jugador de rugby, y cuando los caminos se le cierran, lo encuentra al brigadier trepado a la muralla y hacia ahí saca un sablazo, se la pone justo en las manos del ingles.

Este no se como, desaparece de manera inmediata.

Sin balón, no hay partido.

En un estado de locura irreproducible, Trotsky se ve obligado a terminar el partido.

En la plaza del Ancla la tarde es una fiesta.

Imaginate hombre y mujeres en cuero con 5 grados bajo cero. A nadie le importaba un carajo. Alguien había abierto el último barril de vodka y le habían afanado al ingles las últimas botellas de güisqui. Todos chupaban y cantaban, mientras el "Diosko" era llevado en andas por unas adolescentes que hacían la envidia de todos.

El único que no estaba por ningún lado era el ingles.

A las seis de la tarde la noche se nos había venido encima, pero la fiesta parecía que no iba a terminar nunca.

En ese momento se encendió el cielo y se oyeron algunas explosiones ensordecedoras.

" ¿Quién mierda estaba tirando fuegos artificiales?"

En eso vemos que dos mujeres que bailaban al lado nuestro caen al piso bañadas en sangre, y el techo de una casa volar en mil pedazos.

No son fuegos artificiales. Nos están bombardeando. El hijo de mil putas de Trotsky no cumplió su palabra y nos esta cagando a cuetazos.

Se desata el infierno.

Las bombas caen de a cientos. Pedazos de pared empieza a funcionar como esquirlas que hieren y matan.

El desbande es terrible.

Hay sangre y fuego por todos lados.

Hay muerte por todos lados.

De repente la puerta de la ciudad vuela en mil pedazos y Trotsky entra a los tiros seguido de más de mil soldados.

Nada lo detiene.

Cruza la plaza y se manda directamente a la biblioteca de Blair. Rompe a patadas la puerta y se mete en la sala principal al grito de "¡la pelota, donde esta la pelota!".

Revuelve absolutamente todo y la pelota no esta.

"¡Hijos de puta!", grita, "¡hijos de mil putas!".

Le saca el espolón a una granada y vuela la biblioteca para el resto de la eternidad.

Corre hasta el centro de la plaza, se trepa a la tarima, y entre las bombas, entre las explosiones, entre la sangre, entre los tiros, entre los heridos, entre los muertos, aúlla, "¡la pelota, donde esta la puta pelota!".

Como pudimos nos fuimos escapando.

El Potemkin, cargado hasta las tetas nos saco de pobres y de Rusia.

Desde mar adentro veíamos arder a Kronstadt, a nuestra querida Kronstadt.

"gallego", digo, "¿donde carajo estaba la pelota?"

El gallego saca la vista del mate que esta sirviendo y mira el aparador que esta  junto a la heladera.

Ahí, entre un viejo trofeo de algún olvidado campeonato, y un paquete de yerba hay una pelota. Me acerco y la agarro. Es una pelota vieja muy vieja. Tan vieja que se ha vuelto casi color gris. La hago girar hasta que aparecen dos palabras escritas. Una apenas puede leerse, dice "Muerte", y al lado hay otra, que se ve fue rescrita muchísimas veces que dice "SOVIETS".

"Gaita, es la pelota" le digo.

Y el gaita me dice, "que la venga a buscar... que la venga a buscar ahora ese hijo de mil putas".

14/10/2006 19:52

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