MUJERES (parte dos)

20070308223613-f-franky.jpg

Dejemos ahora que una mujer nos hable de las mujeres.

 

By: Andrea "witch" Lopez

 

Escribir sobre los miedos nos es tarea sencilla, ya que estos no significan lo mismo para todo el mundo.

Considero importantísimo que comencemos por admitir que existen diferentes clases de miedos o quizás sea una sola pero que se manifiesta de múltiples formas.

De esta manera, chicos y adultos, pobres y ricos, hombres y mujeres, le tienen miedo a distintas cosas y por ende, cuentan con diferentes recursos para combatir esta desagradable emoción.

La mayoría de las personas suelen poner especial cuidado para intentar enfrentarse a situaciones que le causen temor, pero ¿qué pasa si aun cuando somos por demás precavidas, encontramos a la criatura más escalofriante durmiendo en el lado derecho de nuestra cama? Si, exactamente eso nos pasa a la mayoría de las mujeres.

Nosotras, que a través del tiempo hemos sido acusadas de "terribles cagonas", es hora de que confesemos que no solo lo somos, sino que además nos vemos obligadas a convivir con las más horrendas sensaciones de pánico, y eso por haber nacido determinadas a compartir nuestra vida con ese malvado y espantoso monstruo llamado "HOMBRE", un ser capaz de hacer que nuestra estancia en este mundo sea tan miserable que no podamos permitirnos bajar la guardia ni por un instante.

Ahora bien, esta por mas comprobado que esta especie malévola y despiadada no solo pretende terminar con la nuestra, también entre sus pares mantienen un constante intento de destruirse unos a otros.

Es por ello que pregunto ¿no son sus características mucho mas tenebrosas que las de cualquier bestia o personaje de ficción?

Además, esta congregación de cuasimodos no solo se aparecen en las pesadillas, las noches de luna llena o escondidos en los altillos, el hombre esta generándonos temor todo el tiempo y a cualquier hora del día.

Suelen ser tan cruentos que no pretenden matarnos de un solo golpe, (aunque a veces si lo hacen), tratan de arruinar cada una de las cosas que nos hacen feliz.

Y si no lo creen, presten atención a la siguiente historia:

 

María nunca volvía a ser la misma. Aquella chica sencilla que transitaba sus días tratando de no joder a nadie.

Luego de la fatídica noche, ella comprendió que hay que estar alerta porque la bestia puede volver a atacar en cualquier momento...

Cierta vez regresaba del laburo cuando recibió el llamado que cambiaría su vida para siempre.

Carlos, aquel muchacho que había conocido el fin de semana anterior, (y quien le prometio una placentera noche de sexo), la llamaba para que se encontrasen esa misma noche.

María, que era buena pero no boluda, de inmediato se percato del peligro que representaba esa noche, y mientras se hallaba haciendo fiaca en el sillón se le presento la primera señal de miedo. Esta consistía en una pequeña inquietud, que si bien no llegaba a molestarla, sin duda la inquietaba... "ese tipo no se me quedara pegado".

Pero la ingenuidad sumada a la probabilidad de un buen orgasmo hicieron que esta chica controlase el temor con el más habitual de los recursos. María penso... "problema de él, después veo que hago". El miedo retrocedía pero no sin dejar vestigios, ya que la probabilidad todavía no estaba descartada.

Llegado el momento del encuentro, la noble protagonista de esta historia se mostró muy predispuesta a no contribuir a ninguna situación de paranoia, y se dispuso a tratar de participar en el sospechoso monologo que estaba efectuando Carlos desde hace mas de 40 minutos.

¿Seria el relato de este hombre las primeras herramientas que usan las fieras para cercar a sus víctimas. Seguramente el transcurso de esta historia develara este interrogante.

La noche continuaba y Marita, (así la llamaban sus amigos), tras haber podido sobrellevar la que consideraba como la parte más densa de la noche, no pudo evitar ser asaltada por la siguiente partícula de miedo. Y así, como si fuese otra señal indicativa del peligro, la invadió la segunda, y no menos importante, duda... "¿este no la tendrá muy chiquita?"

Esta incógnita asustaba muchísimo a mi querida amiga.

El miedo se le manifestó como un "fino hilo frío", que realizaba una fugaz pasadita por la nuca, y como consecuencia de ello da surgimiento a otro recurso combativo del miedo, del inacabable arsenal femenino. Esta vez se dijo... "si la tiene chica, problema de él, después veré que se hace".

Parece que su instinto femenino se negaba a aceptar las diferentes manifestaciones que anunciaban una "macabra" noche.

Mientras tanto, Carlos no podía separar de su cara esa sádica sonrisa que se le había ido instalando.

A esta altura la criatura maligna se sabia poseedor de otra bella presa.

Paralelamente, Marita comenzó a realizar "aquellas cositas" que sabia le asegurarían una "culeada perfecta" (¿recuerdan que les dije que era buena? Ahora les cuento que era "buenísima"). Pero luego de ir para allá y volver para acá, de recitar las famosas frases prometedoras, esta criatura mujer, no lograba advertir la presencia del tan ansiado "pene" de Carlos por ningún lado. El miedo se convirtió en terrible cagazo. El hilo frío que un par de horas atrás jugueteaba en su cabeza, era ahora una gruesa aguja helada que le atravesaba toda la columna vertebral hasta las puestas del culo. Y si bien lo primero que atino a hacer Marita fue observar la lengua de su acompañante para tratar de halla una posible solución al asunto, muy dentro de ella sabia que el monstruo había despertado, y con muy claras intenciones de cagarle la noche.

De todas maneras nuestra hábil laburanta continuo con lo que en ese momento se había convertido en una lucha.

Pero lamentablemente cuando por fin consiguió la tan esperada erección, su alegría no dejo que pudiese darse cuenta que era esa quizá la más traidora de las trampas tendida por el ahora ya "más repugnante de los monstruos".

Alegre, pero no tranquila, Marita permaneció en estado de alerta (por lo menos hasta donde pudo) intentando controlar al monstruo para impedir cualquier tentativa de ataque. Tanto así, que hasta llego a desafiarlo, y respondiendo quizá a su instinto de conservación le dijo: "¡no vas a terminar ahora porque te mato!". Pobre piba, lo único que consiguió fue demorar mas el horripilante final, algo que quizá nunca llegue a perdonarse.

Todo indicaba que la noche había terminado y con ello cualquier peligro. Pero en le preciso momento en que la idea de llegar pronto a su casa se instalo en la mente de Marita, sintió que su entrepierna estaba más húmeda que de costumbre, (cosa que puede pasar), pero su diabólico acompañante hizo desvanecer esa posibilidad al comentar... "me parece que se rompió el forro".

Para entonces mi amiga estaba "zarpada en miedo". La aguja helada se le desparramo por todo el cuerpo. La mierda le abría las puertas del culo, como escapando de la peor de las catástrofes. El corazón la acompañaba con un constante galope. Justo en ese momento, esta tan certera como despiadada fiera, se regocijo de su maldad y dijo... "igual estuvo bueno ¿no?". Palabras que generaron en Marita una convulsión imposible de controlar...

El ataque fue preciso, vil y despiadado. No solo logro cagarle la noche a María, sino que la sumergió en la peor de las tinieblas. Ya nada parecía tener sentido para ella, que además cargaba con la culpa de haber tratado de remar toda la noche con un patético ser que hablaba boludeces, cogía mal y le termino cagando la existencia. "¿Por qué después de haberle escuchado dos palabras no me fui a la mierda?" Se preguntaba María desconsolada. Ahora era tarde, la desgracia se había instalado en su vida. La esperaban 22 días de terror. Atrás quedaban aquellos momentos en que el miedo era cosa de ficción. A partir de ahí debía compartir sus horas con él. La paralizaba, la ahogaba, la enfermaba, estaba a punto de terminar con ella.

Tetas indoloras que delataban la ausencia del "SPM" (síndrome pre menstrual), estomago revuelto y desgano general fueron las primeras señales del final. Y par colmo, la bestia, no conforme con aquel primer ataque seguía acosándola con tortuosos llamados telefónicos... "¿alguna novedad?"... "¿todo bien?". ¿Hasta cuando debería soportar María tanta maldad?

Por fin llegaría el día que pondría fin a tan enfermiza espera. La idea de ser ella el instrumento de reproducción de aquel monstruo atormentaba a Marita...

Hoy sabemos que zafo.

Parece que la experiencia de "otras Marías" la ayudaron esta vez.

De toda maneras nunca volvió a ser la misma. Sus ojos ahora destellan desesperanza. María sabe que la fiera puede volver a atacar...

¡Luz mala? ¿Almas en pena? ¿Serpientes de tres cabezas? No hay nada que pueda generar mas temor que el "HOMBRE". Se meten en todas partes, lo destruyen todo, y lo peor, es que ya se han apoderado de muchas mujeres que contribuyen a su causa.

Es preciso que tengamos muchísima cautela. No podemos permitir que logren terminar con nuestra especie, mintiendo, traicionando, maltratando a todo aquel que perturbe su tranquilidad, porque su mayor objetivo es acabar con todo aquello que sea superior a él y pueda comprobar cuan débil, mediocre y malvado es su especie.

Carlos seguirá buscando víctimas... pero el no zafa. Su final fue aun más desgarrador ("literalmente desgarrador"). Una noche en que pensaba atacar a otra María, descubrió que este era en realidad "un terrible Mario"... lo que siguió me da "miedito" contarlo.

08/03/2007 18:36 Autor: clandestino. #. Tema: KAJUHARO.

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.






Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]
adopt your own virtual pet!