DIEGO, EL GRAN HERMANO
Por McKarpatosNo soy fanático del Diego.
Ni siquiera soy un fervoroso admirador.
Es mas, en el último tiempo he aprendido a verlo jugar gracias a mis hermanos del Clande.
No voy a decir ninguna boludez como “al Diego hay que ayudarlo”, o “al Diego hay que dejarlo tranquilo para que haga su vida”, y así, hasta el infinito y mas allá.
Escribo esto por dos cosas.
Una, es que acabo de escuchar en la radio que ayer hubo mas gente viendo “Gran Hermano” que al Diego.
Estamos en el horno.
La segunda.
Es que el Diego me genera mucho afecto.
No me gusta verlo hecho mierda.
Vampirizado por todos los variopintos hijos de puta que lo rodean.
A veces disfruto cuando lo escucho contar anécdotas futboleras.
Creo que ahí esta casi tan cómodo como cuando pisaba la “loca de los doce gajos” en la cancha.
Ahora… creo que nos vamos zarpando.
Antes esperábamos que nuestros ídolos muriesen para glorificarlos.
Hoy día, los matamos en “vivo y en directo” y los olvidamos antes que el olvido borre su recuerdo.
Pd: Marianela, no te toco ni con la caña de pejerrey que acabo de comprarme.
Para vos Diego.
La soledad es esto papi.
Una garcha.
Una soberana mierda.
La misma que sentías cuando nadie te devolvía una pared.
La que se imponía después del pitazo final.
Es salir a la una de la tarde en pleno verano, pelota bajo el brazo, y que tus amigos estén durmiendo una siesta.
La soledad son esos que te ponen en la tele para sumar dos puntos más de rating.
La soledad es esa cancha vacía de todos.
O peor.
Es esa cancha repleta de arqueros.

