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BLANCANIEVES Y LOS 7 ENANITOS (segunda parte)

BLANCANIEVES Y LOS 7 ENANITOS  (segunda parte)  

Otra vez el Clande te sorprende mas que gratamente.

Manuel Marques (en los textos) y Lucho Casanova ( en las ilustraciones) te brindan una novedosa versión del viejo y querido clásico infantil "Blancanieves y los siete enanitos".

Esta vez con el toque "FIERITA" tan de moda en los últimos tiempos en el bendito país colonia.

 

Como ya es costumbre en toda publicación Clandestina, rescatamos el formato del viejo y querido folletín.

 

Disfruten.

 

 

El Bocha y Blancanieves se meten en la noche.

Van costeando el paredón del cementerio de Villegas rumbo a las vías.

Apenas esta lloviendo.

Esa llovizna típica de octubre.

El Bocha va dos o tres pasos adelante.

Mira hacia ningún lado.

Fuma un faso tras otro.

Detrás viene Blancanieves.

Se tapa la cabeza con el saquito de algodón para que la lluvia no le desarme el peinado.

Va buscando los restos del mejorado para que el barro no ensucie sus botas negras.

A veces da pequeños saltos.

En cada salto se le vuela la pollera dejando ver unos glúteos redondeados y extremadamente firmes.

 

El Bocha va en silencio.

Blancanieves no.

"Bocha, ¿vio el tamaño de ese cuis?"

"Bocha, ¿acá hay mas ratas que en el barrio?

"bocha, que mugrientos, ¿Por qué no queman toda esta basura?"

 

El Bocha ni se inmuta.

Ni siquiera se da vuelta a mirarla.

Tira el cigarro e inmediatamente prende otro.

 

Blancanieves entonces la emprende con una canción.

"Desde que me dejaste,

La ventanita del amor se me cerró...

Tengo el alma en pedazos,

Ya no aguanto esta pena,

Tanto tiempo sin verte,

Es como una condena"

 

...

 

"Bocha, ¿me parece que nos equivocamos de camino?"

El Bocha, sin dejar de caminar, le dice, casi susurrándole, "Nena, porque no cerras un poco el orto".

 

Los siguientes doscientos metros los recorrieron envueltos en la lluvia, la oscuridad y al mas infinito silencio.

 

De repente el Bocha se frena.

Mira ala Blancanieves.

Y en un solo movimiento la agarra de los hombros, la hace girar, saca la navaja y se la apoya en el cuello.

Blancanieves empieza a retorcerse frenéticamente.

Empieza a gritar frenéticamente.

Hay un forcejeo sumamente breve.

Brevísimo.

Blancanieves grita como una perra.

Grita al vació.

El Bocha se la saca de encima con un mamporro que estalla en la boca de la Blanca.

Blancanieves cae desparramada sobre una pila de basura.

Botellas de gaseosas vacías, cajones de manzanas y restos de comida.

En la caída, en la el forcejo, o vaya saber donde, Blancanieves pierde su tanga y se desgarra la pollera.

Ahora esta tirada boca arriba mirándolo al Bocha.

Mejor dicho, mirando esa sombra que se supone que es el Bocha.

Esa masa informe que tapa el único haz de luz que viene de muy lejos.

Esa luz que apenas deja filtrar el Bocha la iluminan de a ratos.

Esos flashes van fotografiando sus ojos desaforados, su boca partida y sangrante, las petrificadas tetitas que perforan el top de algodón que alguna vez fue blanco, su pequeña concha enguantada en un pubis que ahora es plateado, los muslos tersos y mojados, de lluvia y de meo.

El Bocha tiene la navaja en la mano.

La navaja pide sangre a gritos.

Blancanieves dice, no sabemos si gritando o de que carajo manera, le dice al Bocha, "bocha, hágame lo que quiera, cojame Bocha, hágame chupársela, hágame lo que quiera, cójame, pero no me mate Bocha, por mi madre muerta Bocha, no me mate".

El Bocha la agarra de los pelos y la levanta del suelo como si fuese un sorete.

La pone contara la pared.

Los pies de Blancanieves apenas tocan el piso.

En la pared hay una vieja pintada de la década del ´70 que dice "Si Evita viviera, seria Montonera".

Blancanieves llora a mares y solo atina a taparse la concha con las manos.

El Bocha se le acerca.

Ahora su cara, su cuerpo esta tan cerca, el esta tan cerca que puede olerla.

Oler su cagazo, sus orines, su perfume de berreta imitación.

Le puede oler el alma.

Están "así" de cerca.

El bocha le agarra la cara, se la da vuelta, y metiéndole casi la boca en el oído dice muy suavemente.

"Pendeja de mierda, puedo ser un hijo de mil putas asesino, pero no soy un violín".

La suelta.

Blancanieves cae de rodillas.

El Bocha le pega una patada en el culo y le grita, "Corre, la gran concha de tu madre. Empezá a correr".

Blancanieves se arrastra, se para, se cae, trastabilla, se vuelve a para y corre como nunca nadie corrió.

Corre para no se sabe donde.

Solo corre.

 

El Bocha ahora esta volviendo al barrio.

Piensa que carajo le va a decir a la muy puta de la Maria Rosa.

Le había fallado.

Pero a el que carajo le importaba haberle fallado a esa vieja de mierda.

Encima se le habían acabado los cigarrillos.

Esta noche no era su noche.

 

Pero como los caminos de Ala son inescrutables, y "la pelota no se mancha", no va que al Bocha se le cruza, ahí, en el puente sobre el arroyito, el mismísimo Chunito.

 

El mismo pedazo de gato que lo había entregado a los ratis en el afano al deposito del Wal Mart.

No solo eso, ya adentro, en Batan, el muy puto lo había vuelto a vender a los perros, solamente para lograr un traslado al pabellón de los putos.

Y de ahí, como un lavatupper refugiado, se canso de decir que el Bocha era un cagón que no tenía una mierda de aguante.

 

Chunito lo vio venir al Bocha.

Pero verlo y parar la puñalada al hígado que el Bocha ya le había tirado, son dos cosas muy distintas.

 

Chunito se desplomo en el puente, sobre un charco de sangre y bilis.

 

El bocha ahí nomás, le tajea el pecho, y a pura mano limpia le arranca el corazón.

 

Lo mete en la campera, y antes de empujarlo al arroyo, le saca el paquete de fasos del bolsillo del pantalón.

 

"¿Y bocha?"

 

El Bocha tira arriba de la mesa de la cocina la campera enrojecida de sangre.

 

La Maria Rosa la abre y el corazón esta todavía latiendo.

 

"¡Bochita, Bochita mío, Bochita, hijo de puta, Bochita mío!"

 

Pero el bocha ya no esta en la cocina, ni en la casa, ni en la calle.

Esta sentado en su pieza.

Esta tomando unos mates.

Unos amargos.

Esta en cuero.

Como si hubiese querido arrancarse la noche de encima.

Prende un cigarrillo y se dice a si mismo, "que fasos de mierda fumaba este hijo de puta".

Después abre la navaja.

Le tantea el filo.

Apura el mate.

Tira el faso por la mitad y vuelve a decirse.

"Estoy hecho".

Y se abre un tajo desde la ingle hasta la garganta.

 

 

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4 comentarios

deibys -

mi mujer

anarkasis -

...entonces
yo pensé de peque, que caperucita era un boliche tapabotellas y que 7 cliflados jugando al boliche... ¿que iva a tener de interés?
y resulta que trata de una pibona????
(dios)
(entonces hay mas degeneradas en el mundo, no estoy sola.)
(¿a que espero para ir a comprarlo?)




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EL CLANDE -

DEAR ANARKASIS.
EMBEBIDO DE ORGULLO EL SABER QUE DE VEZ EN CUANDO SE DA UNA VUELTA POR NUESTRO DESANGELADO BLOG.

SI DECIDE INVERTIR UNOS DINERILLOS, HAGALO EN EL CUENTO DE LA BLANCA Y LOS 7 COJONUDOS ENANOS.
VA A VER QUE EL ENCUENTRO ENTRE AMBOS, MEJOR DICHO ENTRE BLANCA Y LOS PEQUEÑOS BIEN DOTADOS VIRILMENTE, PUEDE RESULTARLE EXULTANTE.

LE DIGO MAS, EN CAPERUCITA ROJA NO PONGA UNA SOLA RUPIA, YA QUE NO SOLO ES UN BOLICHE DETAPABOTELLAS, SINO QUE ES UNA VIEJA ESPIA, FRIA Y FRIGIDA,/UN TRISTE RESABIO DE LA GUERRA FRIA), DISFRAZADA DE NIÑA, QUE EN REALIDAD TRABAJABA PARA LA KGB, Y QUE AHORA, CAIDA DEL MURO Y FIN DE LA HISTORIA INCLUIDO, SE LA REBUSCA REALIZANDO SABROSAS MAMADAS EN LA PUERTA DEL MUSEO LENIN.

PD: ESTAS ESCRIBIENDO EN ALGUN LADO, EN ESTA GALAXIA GUTTEMBERG DIGITALIZADA.

PD: LEISTE 300.

PD: QUE TENES EN LA PAGINA QUE PUEDA HURTARTE CUASI SIGILOSAMENTE.

UN ABRAZO REDENTOR.

marcelo -

muy buena la imagen
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