CAPITULO 4º: "DIRIGIBLES"

Con dos derrotas sobre sus hombros, Jorge “barrilete” Ñuberi queda encandilado con los adelantos tecnológicos de la época, especialmente con los viajes en dirigible.
Viendo la posibilidad concreta de volar, (otra de las adicciones que arrastrara toda su vida), se pone a estudiar la carrera de “piloto de globos aerostaticos, dirigibles y otras aeronaves”.
Conseguido su titulo, (no sin esfuerzo, ya que era medio maleaba para los estudios), le encargan la conducción del primer dirigible argentino, “La Empanada voladora”, que realizaba el viaje entre Aldo Bonzi y Tablada.
Quizás hayan sido los nervios de su primer vuelo, quizás haya sido el terrible cagazo que le tenia a las altura, o solamente su total impericia en el manejo de estas naves, la cosa es que a unos metro de iniciada la travesía, el muy boludo lo choca contra una antena parabólica, haciendo que la colosal maquina volante se prenda totalmente fuego (ver foto).
Al toque, es echado a patadas, tras lo cual, se le prohíbe de por vida hasta el inflado de una piñata.












