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Resumen

10/02/2008

41 (EL CUCHILLO)

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MIL GRACIAS A TODOS LOS QUE LLAMARON, ME MENSAJEARON Y SE ACORDARON  DE MI CUMPLEAÑOS.

 O LO QUE ES MAS CORRECTO DECIR A ESTA ALTURA DE MI VIDA: LA CONMEMORACION DE UN ANIVERSARIO DE MI NACIMIENTO.

PASO UN AVISO. SI QUERES ENTERARTE DE LO QUE PASA EN CLANDESTINO  ANDA AL ENLACE MONDO CLANDE Y HACE CLICK EN VERANO 2008 Y VIVI EL APASIONANTE MUNDO TRICOLOR

SALUDOS CLANDESTINOS

10/02/2008 23:30 Autor: clandestino. #. Hay 2 comentarios.

18/02/2008

SUDISTAN. Capitulo 2. "RIO LOS SAUCES"

20080218182842-rio-los-sauces.jpg

Por Manuel Marques

 

Para Erika.

 

 

Odio la pesca.

Los pescadores.

Sus amariconados rituales.

Sus pequeñas y pretenciosas sabidurías.

Su negar al río.

 

“me voy Hank”

“no puedo soportar  ver en que te estas convirtiendo”

“no resisto mas verte ir”

 

Vengo al río a buscar tus marcas.

A tratar de adivinar donde estas.

 

“¿a donde vas a ir?”

 

“No se”

“Mailin, Boao, Greenplace…”

“Lejos de tu muerte”.

 

Hank, ves esos putos pescadores? Creen que entienden el río.

Se cuentan al oído como adolescentes alzadas sus supuestos secretos.

El río los aborrece.

Hank,

El río nos aborrece a todos.

 

“voy a cruzar el río”

“A dejarme llevar”

“es solo otro lugar del infierno”

“sin fronteras”

“te amo muchísimo”.

 

Vengo al río.

A buscar tus marcas.

 

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18/02/2008 14:28 Autor: clandestino. #. Tema: SUDISTAN Hay 2 comentarios.

28/02/2008

SUDISTAN. Capitulo 3. "LA NEGRA"

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Manuel Marques

 

Para Erika

 

 

Íbamos a ver jugar al fútbol a la Negra.

 

Una vez por semana.

Nos escapábamos de la escuela con Jelica y Maria y nos llegábamos a los campos que rodean la estación del tren en Caulen.

 

Las tres queríamos ser ella.

Y la Negra decía,

“no tienen una cosa mejor que hacer”.

Y se reía.

 

Siempre éramos las primeras.

Nos gustaba ver como se iba armando el ritual.

Una ceremonia en la que solo participábamos muy limitadamente, muy precariamente.

 

Mirábamos de lejos como los tipos se cambiaban.

Como se reían entre bromas que para nosotras carecían de significado.

Como entraban a la cancha a corretear displicentemente para entrar en calor.

Como se repartían por bandos siguiendo un inexplicable sistema de alianzas.

 

Nosotros íbamos a ver a la Negra.

 

Cuando ella llegaba a la cancha, para nosotros comenzaba la fiesta.

 

Después de saludar a sus compañeros de juego, se nos acercaba, y tirándole el bolso a la Maria nos decía:

 

“a ver pendejas si me dan una mano”.

 

La Negra le hacia un culto a la simplicidad.

Era de un ascetismo inigualable.

Cubría su culo perfecto y fibroso con un pantalón oscuro, agrisado de viejo.

Al igual que sus medias, que subía hasta mas allá de las rodillas.

Solo se permitía vestir la colorida casaca del los “Rainbow Soldiers”.

 

“el amarillo me hace lucir mejor el color de ojos”,  se reía la Negra.

 

Una camiseta varios talles más grandes que ocultaban un cuerpo bellísimo.

 

“Rusita, vendame bien las tetas, que es como mi talón de Aquiles”, la Negra me decía y volvía a reír.

 

O sino,

 

“vení y apretame la faja que se me va a escapar un teta en el partido”.

 

Y ahí iba yo a darle varias vueltas de venda a unos diminutos y casi imperceptibles pechos.

 

Después la turca se ponía los botines y se los ataba al viejo estilo.

 

“el viejo estilo siniestro” decía.

 

Una vuelta de cordones por debajo de la suela. Otra vuelta por detrás del tobillo. Y un nudo que se cerraba casi sobre el final del empeine.

 

Con las dos manos se recogía el pelo largo y negro en un una trenza que se ajustaba mas y mas contra la nuca, y nos preguntaba.

 

“¿estoy linda?”

 

Al final se calzaba la 10.

 

“hay que tener ovarios para llevarla puesta”, le decía Maria.

 

Y la Negra respondía siempre, “cabeza, nena, cabeza hay que tener”.

 

Y se largaba a trotar hacia el medio de la cancha.

 

Ahí, en el medio juego, la Negra tenía su reinado.

Se movía con una soltura y una gracia inigualable.

Parecía que no corría.

Como si casi flotase cuando tenía la pelota en los pies.

Bien pegada al pie.

Como soldada a su botín derecho.

Un jaz como de los que ya no se ven.

Siempre los ojos negros bien abiertos.

Siempre la cabeza levantada.

Con una intuición felina para saber en que lugar estaba su compañero mejor ubicado.

Y una precisión matemática para lanzar el pelotazo que le caería en sus pies.

 

En general los tipos no le pegaban.

O no le pegaban tanto.

Una porque se había ganado el respeto de todos.

Y otra, porque parecía resbalar por sobre las piernas rivales.

Como si tuviese los muslos aceitados.

Como si fuese un fantasma

Un ánima.

Casi etérea.

 

La Negra jugaba y hacia jugar.

 

“nada corre mas rápido que la pelota” afirmaba.

 

Y tocaba rápido para ir desmarcada a buscar la devolución de una pared.

O volvía sobre sus pasos para ayudar a un defensor a sacar una pelota amenazante que caía sobre su propia area.

 

Tuvimos la suerte, o la desgracia, de ver el último partido que jugo la Negra.

 

Fue un miércoles.

De media tarde.

De muchísimo calor.

Ese calor húmedo y pegajoso que solo hace en Caulen.

 

Era una especie de desafió.

Algo así como un partido especial contra un equipo de Ensenada.

Un partido con una rivalidad macerada por los años.

 

La Negra brillaba.

 

Iba y venia con la pelota desparramando juego y rivales.

Dribliaba y tocaba corto.

 

Cruzaba pelotazos de mas de 40 metros que se depositaban, si o si, en los botines de algún compañero de equipo.

 

El equipo de la Negra ganaba puno a cero con baile incluido.

Tenían el partido más que controlado.

 

Pero la Negra no gozaba a nadie.

A mayor control del juego, mayor era la simpleza con la que ella jugaba.

Siempre encarando el area contraria.

Siempre buscando estirar la diferencia en el marcador.

 

“a un rival se le demuestra respeto cagándolo a goles”, decía.

 

Y se mataba por recuperar la pelota como si fuesen perdiendo por goleada.

 

Llegando a la mitad del segundo tiempo, la Negra recibe un pase casi en el borde de su propia area.

Antes de darse vuelta ve que todos sus compañeros habían bajado a defender su arco y que solo tenia, unos metros mas atrás, al centrofowar de su equipo, un pibe al que creo que le decían Toti.

 

Entonces la Negra gira con la pelota debajo de la suela de su botín derecho, y ve que tiene una franja del campo libre que llega casi hasta la línea de mitad de cancha.

Y se largar a correr.

 

Hace veinte o treinta metros en una solitaria carrera.

 

Dentro del círculo del medio juego le sale el primer rival.

Un quiebre de cintura.

Una finísima finta.

Y el 4 queda desbaratado en la gramilla.

 

La Negra empieza a abrirse sobre la banda izquierda.

Se mueve en una diagonal recta y profunda.

Siempre con la pelota a unos escasos 10 centímetros de su pie.

 

El numero 3 de ellos la sale a buscar.

 

La Negra al verlo venir amaga el pase para Toti que la persigue unos metros mas atrás, y levanta la pelota por sobre la pierna se su contrincante y ella misma patina por sobre el muslo del adversario y sigue en una derrotero hacia el arco rival.

 

Va cada vez mas pegada a la línea.

 

Solo la separan del arco un último defensor.

 

El tipo sabe que no tiene que comerse ningún tipo de amagues, así que se para y la invita a la Negra a que se venga.

Casi como que la seduce a que lo busque por algún lado.

 

Y la Negra acelera.

En un pique corto y extraño.

Se le va encima como si fuera a chocarlo.

A atravesarlo.

El 2 sabe que le va a ganar por físico.

Que la negra va a rebotar como contra una pared.

Y se afirma sobre su pierna derecha.

 

La Negra lo ve

Y cuando casi le puede sentir el aliento,

Cuando hasta puede verle el color de los ojos,

Tira un cambio de pie.

 

La pelota pasa casi instantáneamente de su botín derecho a su pie izquierdo.

En nada.

Ni en una fracción de segundo.

En una exhalación.

La globa ya esta un metro adelante sobre la línea blanca de cal, y la Negra corriendo detrás de ella.

 

El defensor, gira sobre su pie derecho, y saca un puntazo que se clava en la rodilla izquierda de la Negra.

 

No hay gritos.

 

La Negra cae retorcida en un manojo de espanto sobre el césped.

 

Esta como muerta.

 

Se arma una especie de pelea, (en la que nosotras también formamos parte), pero nada pasa a mayores.

 

El dos se caga de risa de nuestros insultos, y se refugia bien adentro de su area.

 

La Negra se levanta y pide seguir jugando.

 

No tiene rodilla.

 

Es una pelota azulada y sangrante con que lleva a mitad de su pierna.

 

La trico sucia de tierra.

 

La trenza se ha convertido en una maraña de pelo.

 

“seguimos”, afirma la Negra.

 

Pero no solo la Negra recibió el golpe.

El equipo poco a poco se va cayendo a pedazos.

 

La negra esta clavadita en medio de la cancha y solo atina a ver como pasa la pelota.

Apenas puede estar de pie.

 

El empate no tarda en venir.

Y la lluvia de pelotazos sobre su propia valla tampoco se hace esperar.

 

Alguien le grita a la Negra que salga.

Ella lo fulmina con la mirada y le dice,

 

“ya voy a tener una”.

 

El partido se termina.

Para los de Ensenada un empate es como una victoria.

Así que se repliegan y buscan asegurar el resultado.

 

Este repliegue, y una jugada un tanto extraña, terminan en un corner a favor del equipo local.

 

En este momento un corner a favor es mas una burla del destino, que una bendición para el equipo de la Negra.

 

No hay nadie que lo vaya a tirar.

 

Esta es una tarea de la Negra.

 

Pero la mina apenas si puede llegar hasta el area rival arrastrando su desvalida humanidad.

 

Ni siquiera hay fuerzas en su equipo para el ir a buscar el gol hasta con el arquero.

 

Aunque sepa a derrota, los locales también esperan llegar a un miserable empate.

 

Todos menos la Negra.

 

Se le acerca a Toti que tiene la pelota entre las manos y le dice algo al oído.

 

“a la inglesa”

 

Y se para en el punto del penal.

 

Toti pone el balón en la esquina, separado del banderín y tira el corner dándole a la pelota con la cara interna de su pie derecho.

 

La pelota arranca casi pegada a la línea de fondo.

Casi como queriéndose escapar del campo de juego,

Y después empieza a abrirse.

La comba hacia fuera la va alejando cada vez mas de la mitad del arco, que es el lugar que ha elegido el arquero para pararse.

 

La Negra esta solo dentro del area.

Rodeada de rivales.

Marcada por el hijo de mil putas del 2.

 

La pelota viene.

Trae muchísimo efecto.

Los gajos negros y blancos casi se funden en su girar enloquecedor.

 

La Negra entonces hace que se va a buscar el segundo palo,

El que esta detrás del arquero.

Pero en realidad sale, da dos pasos hacia delante,

En diagonal,

A medio metro del vértice izquierdo del área chica,

Y anticipa al 2 que se ha quedado parado,

Clavado en el piso,

Que se ha comido el amague y ve que ahora no llega.

 

La negra salta sobre su pierna derecha,

Esa que esta intacta.

Se arquea en el aire

Su pierna muerta en se vuelve el contrapeso justo que le permite balancear el cuerpo.

Le saca una cabeza a su maldito marcador.

 

La Negra cabecea la pelota.

 

El pelo estalla en una explosión de pura negrura.

 

Los ojos giran como dirigiendo a la globa.

 

Los dientes apretados hasta el dolor

 

Le da con el costado de su frente,

Le cambia la dirección a la pelota,

La hace trepar y meterse por encima de la estirara estéril del guardameta,

La hace colarse muy cerca del ángulo más lejano

Le hace besar la red.

 

Sin pensarlo nos metimos todas dentro de la cancha y hay mismo término el partido.

 

Creo que se agarraron a trompadas.

Una especie de todos contra todos.

 

Nosotros fuimos directamente a buscar a la Negra y la sacamos entre las tres.

 

Maria y yo la llevamos una de cada brazo.

 

La Negra todavía tenía fuerzas y ganas como para decirle a Jelica.

 

“pendeja, lo importante no es saltar mas alto, ni correr mas rápido, si no saber siempre donde va a estar la pelota”.

 

Dicen que la Negra anda por el norte vendiendo artesanías.

Que se caso y que tiene un par de hijos.

 

Maria termino un doctorado en Bioenergia y emigro hacia las Europas.

 

Jelica se quedo en Caulen y administra un hotel.

 

Yo me vine a Nueva Shield donde arme una pequeña farmer.

 

Ninguna de las cuatro vio nunca más fútbol.

 

 

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28/02/2008 12:59 Autor: clandestino. #. Tema: SUDISTAN Hay 2 comentarios.


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